Enrique Mendoza, aficionado y enamorado de los vinos, empezó a plantar viñas en Alfaz del Pi en los años 60.
Más tarde, encontró la zona más seca y proclive de Villena para cultivar sus uvas tintas.
En 1989, fundó la bodega, y fue a partir de entonces cuando comenzó la producción de vinos de sus propios viñedos.
La bodega está equipada con moderna maquinaria y un parque de barricas de roble de los mejores bosques del mundo.
Además, está rodeada de un excelente viñedo cuidado con las nuevas técnicas y prácticas enológicas, sin olvidar los métodos tradiciones.
Todo ello, permite a la bodega guardar parecido con las mejores bodegas de California, tanto en lo referente a tecnología utilizada como en cuanto a la tierra y el clima de la zona.
El resultado final se resume en unos caldos de excelente aquiescencia a los paladares más exigentes.